Llevo un montón de tiempo pensando cómo podía hacer una corrección decente de aquello que tan poca gracia te hizo. Por más que lo intento, no consigo acordarme de casi nada de aquel mensaje. Y de lo poco que me acuerdo, no puedo ponerlo sin traicionar los principios que me tocan esta semana.
No puedo decirte nada, salvo que te prometo que me he esforzado, he buscado gente que me pudiera orientar, ponerme sobre la pista de un argumento sólido, que yo pudiera hacer un poquillo risible, pero serio al fin y al cabo.
Son formas y maneras, churras y merinas, duelos y quebrantos… Sabina decía incompatibilidad de caracteres. Tampoco lo veo acertado. En su lugar dejo un par de escritos, de los que sí saben de escribir, para por medio de ellos llegar a alguna conclusión.
“El hombre ignora de dónde proceden el conocimiento de las ideas primeras y el afecto de las cosas que primeramente apetecen, los cuales existen en vosotros como en las abejas la inclinación a fabricar miel: en estos primeros deseos no cabe alabanza ni censura. Mas por cuanto a ellos se agregan todos los demás deseos, es innata en vosotros la virtud que aconseja y que debe custodiar los umbrales del consentimiento”
Dante Alighieri
Divina Comedia
Canto XVIII
“Pero ahora me recreo soñando dichas imposibles. Lo que te pido es razonable y justo; te exijo a una criatura del otro sexo, tan horripilante como yo: es un consuelo bien pequeño, pero no puedo pedir más y con eso me conformo. Cierto es que seremos monstruos, aislados del resto del mundo, pero eso precisamente nos hará estar más unidos el uno al otro. Nuestra existencia no será feliz, pero sí inofensiva, y se hará exenta del sufrimiento que ahora padezco…”
Mary Shelley
Frankenstein o el moderno Prometeo
“Madre, monogamia, romanticismo…. La fuente brota muy alta, el chorro surge con furia, espumeante. La necesidad tiene una sola salida <
Aldous Huxley
Un mundo feliz
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